MONCHO RIQUELME
Chef Casa Riquelme
La bahía alicantina, nos ha proporcionado siempre los mejores productos.
La bahía alicantina, nos ha proporcionado siempre los mejores productos.
Con más de 50 años de historia, Casa Riquelme es un testimonio vivo de la cocina tradicional alicantina. Moncho Riquelme, heredero y custodio de esta herencia, nos cuenta cómo la tradición sigue siendo el motor de su restaurante y su compromiso con la autenticidad y el producto local. Sus paellas gigantes han deleitado también a paladares de más de medio mundo.
¿Qué ha significado para Casa Riquelme el impulso que trajo la capitalidad gastronómica?
La capitalidad gastronómica, pienso, ha puesto a Alicante y a todos los que nos dedicamos a la gastronomía en alza, sin lugar a duda. Es un reconocimiento de que Alicante es una de las ciudades donde mejor se come del mundo.
¿Cómo se mantiene viva la tradición familiar en un mundo gastronómico en constante cambio?
La tradición se mantiene viviendo y respirando en los fogones y en las barras de los restaurantes desde pequeños, como hemos hecho nosotros. Esto se convierte en una forma de vivir y de sentir. Otra perspectiva es estudiar para que te guste y te enganches a este bonito oficio.

¿Qué receta o técnica heredada considera el alma de Casa Riquelme, y cómo ha logrado mantener su esencia intacta durante más de medio siglo?
La receta de mi padre, sin duda, es el caldero de Riquelme. Ese que, en las faldas del Benacantil, en el Raval Roig y Santa Cruz, pensando en Tabarca, le apasionó desde muy joven y la hizo suya hasta deslumbrar a artistas, políticos, deportistas y todo tipo de personas de la sociedad mundial.
¿Qué importancia tiene para vosotros el producto local en vuestra cocina diaria?
El producto local es la base de nuestra riqueza. La bahía alicantina, las huertas, nuestra rica montaña, etc., nos han proporcionado siempre los mejores productos para los mejores platos.
Las paellas gigantes de Casa Riquelme han cruzado fronteras. ¿Qué anécdota internacional recuerda con más orgullo o emoción?
Las paellas gigantes Riquelme están llenas de anécdotas, experiencias y aventuras. Recuerdo una en especial en Bruselas, donde un ministro belga se despidió del conseller y se volvió a poner en la cola para comerse otro plato. En ese instante se cruzó con el conseller de nuevo y los dos rompieron a reír. Al ministro le daba vergüenza repetir delante del conseller otro plato de nuestro arroz gigante.
En tiempos de tanto cambio, ¿qué valores familiares y personales sigue defendiendo Casa Riquelme como seña de identidad?
En tiempos de tanto cambio, defendería lo tradicional, mejorando las presentaciones, emplatados, etc., añadiendo nuevas técnicas, pero siempre sin desvirtuar el plato o el producto.
¿Qué legado espera dejar Moncho Riquelme a la próxima generación, y cómo imagina el futuro de Casa Riquelme en los próximos 50 años?
El legado lo acabamos de coger hace unos años. Nuestros hijos son muy jóvenes, aunque alguno ya apunta maneras, pero es pronto para afirmar quién va a gustarle este oficio, tan precioso pero a veces tan sacrificado. En los últimos años, nos están asfixiando con impuestos que hacen complicada la sostenibilidad del sector, y las franquicias se abren paso a empujones ante tanta adversidad. No obstante, seguiremos luchando por defender nuestra gastronomía casera y familiar como antaño lo hicieron nuestras generaciones anteriores con éxito.