PACO ALEMAÑ

Presidente de la Asociación de Comerciantes de los Mercados Municipales de Alicante

PACO ALEMAÑ Presidente de la Asociación de Comerciantes de los Mercados Municipales

Un punto de encuentro entre tradición y modernidad.

Un punto de encuentro entre tradición y modernidad.

Con el cierre del año 2025, Alicante despide su etapa como Capital Española de la Gastronomía, un título que no solo ha puesto el foco en sus restaurantes y chefs, sino también –y sobre todo– en sus productos de proximidad: esos que nacen en sus campos, montes, lonjas y huertas. En este contexto, los Mercados Municipales de Alicante han sido grandes protagonistas: un punto de encuentro entre tradición y modernidad, entre productor y consumidor. Para hacer balance de este año tan especial y mirar hacia el futuro con sabor a tierra, hablamos con Paco Alemañ.

¿Qué ha significado para los mercados municipales que Alicante haya sido Capital Española de la Gastronomía?

Ha supuesto estar en el punto de mira y una oportunidad única para seguir promocionando y reivindicando que los mercados somos “la millor despensa del món”, tal y como reza nuestra última campaña del Cabasset. Abastecemos no solo a los clientes que a diario nos visitan, sino a cientos de locales de hostelería que realizan sus encargos en las distintas paradas. Hemos puesto en valor nuestro producto y ha sido un impulso para que se nos sitúe en el mapa dentro y fuera de España.

¿Qué papel han jugado los productos de kilómetro cero durante este año tan especial?

Un papel fundamental. Los grandes restauradores tienen claro que, para que sus elaboraciones destaquen, resulta imprescindible el uso de productos de alta calidad. Así lo manifiestan públicamente y emplean, precisamente, esa apuesta por la excelencia de la materia prima para poner en valor sus negocios.

Mercado de Carolinas Altas
Mercado Central de Alicante

¿Qué diferencia al producto local del que encontramos en una gran superficie?

Para empezar, la calidad y la variedad. Solo en el Mercado Central hay 54 carnicerías y charcuterías, 42 pescaderías y aproximadamente 28 fruterías. Únicamente en los mercados se pueden encontrar verdaderos tesoros autóctonos de la provincia: alficoces, peros, tomate de Mutxamel, judía de la manteca, pescados salvajes o salazones. Todo esto sin olvidar el apoyo al tejido económico del sector primario –pequeños agricultores, pescadores y ganaderos–, lo que repercute directamente en la economía local. Afortunadamente, cada día más gente es consciente de esto.

¿Notas que la gente valora más ahora el origen de lo que come?

Sí. De un tiempo a esta parte, especialmente desde la pandemia, la gente tiende a cuidarse más y a informarse sobre el origen de los alimentos. En los mercados tienen la ventaja de obtener productos frescos: las naranjas de nuestras fruterías, por ejemplo, se han cogido del árbol el día anterior. No han pasado ni 24 horas desde que estaban en la rama hasta que el cliente las tiene en su mesa. Lo mismo sucede con el pescado o la carne. Somos el formato comercial con el ciclo de distribución más corto posible, y eso la gente lo valora.

¿Qué productos de proximidad representan mejor la esencia alicantina?

Lo más tradicional de nuestra terreta son los salazones, la coca de mollitas, productos como el alficoz, las habas, el tomate de Mutxamel o el rosa de Altea, las granadas del Campo de Elche, las uvas del Vinalopó, los pescados de nuestras lonjas, la gamba roja de Dénia y, por supuesto, el turrón de Jijona. Tenemos un abanico de productos autóctonos que nos hacen únicos dentro de la gastronomía mediterránea.

¿Cómo se mantiene viva la tradición en un mercado con tanta historia como el Central?

Hay comerciantes que somos ya cuarta o quinta generación; hemos crecido aquí. Tenemos el compromiso de mantener nuestra identidad y hacer que perduren estos cuatro mercados históricos. Ser “de mercado” en Alicante es una tradición arraigada; siempre hemos sido un punto de reunión y un icono de la ciudad. Los comerciantes abren la persiana a diario y se esfuerzan por conservar esa esencia, algo que hay que agradecer y premiar, porque a veces es difícil sacar un negocio adelante.

Mercado de Babel de Alicante
Mercado de Benalúa de Alicante

¿Qué retos tienen por delante los mercados municipales para seguir siendo relevantes?

Mantener la esencia adaptándonos a los nuevos hábitos de consumo, atraer a un público más joven que no tenga miedo a venir a comprar, garantizar el relevo generacional para asegurar el futuro, seguir siendo un modelo sostenible y continuar mejorando la experiencia del cliente.

Para finalizar, Paco, ¿por qué deberíamos seguir apostando por comprar en los mercados municipales?

Por el trato cercano y porque comprar aquí es apoyar al pequeño comercio. Somos una herramienta importante para combatir la soledad de mucha gente que, viniendo al mercado, se siente acompañada. Es una compra consciente que repercute en el barrio, en el medio ambiente y en los pequeños productores. Es una compra sostenible que reduce la huella de carbono, ya que apostamos por el producto de cercanía. Además, generamos miles de puestos de trabajo que repercuten positivamente en nuestra economía.